Reconozco que estoy dormida, sólo así puedo Despertar

La Humildad es una virtud del ser humano que permite reconocer su propia debilidad, su ignorancia, sus errores y entender que día a día vamos aprendiendo. La falta de humildad conjuntamente con la búsqueda de estímulos externos y falsas creencias de perfección es lo que nos impide el despertar de quienes somos en realidad.

No somos conscientes de que vivimos en un estado de sopor constante. Y en este constante adormecimiento negamos la Verdad y con ello la Felicidad.

Abrir los ojos a la Verdad, comienza por reconocer con humildad que estamos confundidos en creencias que hemos validado como buenas y únicas, reconocer que hemos errado y que lo seguiremos haciendo para poder aprender; asumir la responsabilidad de nuestros errores y las consecuencias de los mismos; aceptar todos nuestros conflictos, y después, redescubrir la Verdad que reside en nuestro interior.

Sólo se puede Despertar cuando se reconoce que estamos sumidos en un falso sueño.

Despertar por tanto, es olvidar todo lo aprendido: todas las creencias, las autoexigencias de perfección, los deseos de reconocimiento, el anhelo por poseer, y el miedo. Supone atreverse a soltar todo aquello que nos estaba haciendo sufrir: el ego, los pensamientos, la vanidad, el orgullo, la soberbia, la envidia, la avaricia, el egoísmo, el victimismo…

Renacer, es volver a experimentar la Verdad y con ello volver al estado de Felicidad.

Todos podemos despertar y renacer, todos podemos cambiar, nuestra determinación, coraje, actitud y predisposición serán las que actuarán como motores propulsores para el cambio.

Debemos entender que los procesos no se realizan de un día para otro. Éstos llevan su tiempo. Con perseverancia y pequeños esfuerzos diarios cada día podremos ir sintiendo la calma, la serenidad y la alegría que ya habitan en ti.

En el proceso, es de gran ayuda asumir los errores sin enjuiciamiento, observando el aprendizaje que trae consigo y actuando poniendo en práctica la lección aprendida. De lo contrario, si sólo nos quedamos prestando atención al error cometido, volvemos de nuevo a caer en el victimismo y con ello, en la frustración, el sufrimiento, etc.

Vivir dormido supone asumir una infelicidad de por vida; vivir despierto, es vivir aprendiendo a ser auténtico. Y renacer, es sencillamente ser auténticamente feliz.

¿Cómo eliges vivir tú?

¡Muy feliz día!

Deseo que estos conocimientos te puedan ser útiles en el proceso.